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Estas reflexiones nacen de la residencia realizada del 4 al 7 de Agosto en la que cuatro artistas se juntan para investigar sobre los conceptos “Cuerpo-Frontera” empleando como herramienta la tecnología.

Ana Matey:

¿Hay algún lugar en tu extenso territorio que no puedas tocar?

Desde que tengo memoria, no puedo tocar el centro de mi cuerpo.

Menos aún que otro u otra entre en contacto con el.

He pasado por distintas etapas,

ahora creo que me encuentro en la mejor.

Con esta cicatriz, puerta cerrada

tras haber estado unida a otro ser.

 

 

Isabel León:

Las fronteras corporales están determinadas por aspectos históricos, políticos, culturales o económicos.

Para abrir fronteras corporales es preciso abrir la mente; es imprescindible abrir el corazón.

Mi cuerpo en sí es una gran frontera entre los demás y mi esencia.

Este cuerpo, esta frontera, es un gran espacio lleno de mensajes que hay que descifrar para poder pasar.

Estas reflexiones nacen de la residencia realizada del 4 al 7 de Agosto en la que cuatro artistas se juntan para investigar sobre los conceptos «Cuerpo-Frontera» empleando como herramienta la tecnología.

 

Ana Matey:

Hubo un viaje que realicé hace tiempo.

Dos territorios por los que me desplacé.

Dos territorios entre los que me quedé por un corto periodo de tiempo,

un espacio entre lugares,

un espacio vacío…

de identidad, de signos, de señales…

una frontera

un limbo.

 

 

Isabel León:

Las fronteras territoriales están determinadas por aspectos históricos, políticos, culturales o económicos.

Para abrir fronteras territoriales es preciso abrir la mente; es imprescindible abril el corazón.

Los espacios fronterizos son ambiguos, contradictorios, paradójicos… y ricos.

Nosotros somos fronteras, somos espacios colindantes, espacios que dialogan y que a veces se entienden y otras no.

 

 

Patricia Cabrero:

Cuerpo-frontera/territorio.

Lo fragmentado de cómo rescatamos lo que recordamos de lo acontecido,

a modo de huellas, de ecos aleatorios.

Habitando en espacios-cuerpos límites, fronterizos.

Construyendo y desconstruyendo.

El límite, la forma. La frontera espacial y corporal.

La geografía del cuerpo, el cuerpo cómo paisaje…

amorfidad, disolverse para encontrarnos en un limbo de cuerpos sugerentes,

generando interactividad colectiva.

 

Ha finalizado la residencia de los cuatro artistas Mario Bastián (Hybridart Label), Isabel León (Enclave de Acción/EXCHANGE Live Art), Patricia Cabrero (Enclave Granada) y Ana Matey (MATSU/EXCHANGE Live Art) que tuvo lugar del 4 al 7 de Agosto cuyo eje de investigación fue sobre los conceptos  «CUERPO-FRONTERA» tomando la tecnología como herramienta de investigación.

 

Las reflexiones posteriores de los artistas las iremos colgando AQUI así como documentación de las piezas que se desarrollaron.

 

Con el material generado el último día se realizó una instalación. Éstas son algunas imágenes resultantes y le sigue un texto escrito por Sebastián Asioli (Enclave Granada) resultante del visionado del trabajo.

 

 

 

Cuerpo-frontera a partir de los desarrollos teóricos del filósofo francés Jean-Luc Nancy recogidos, sobre todo, en la obra Corpus (2000)

Cuerpo-frontera, frontera-cuerpo. Para Nancy el cuerpo es frontera: interior y exterior a la vez, espacio de encuentro y lucha. Por eso la lógica del cuerpo el la lógica del límite, que rompe con la lógica de la identidad, del tercero excluido. El cuerpo in-corpora su alteridad. Así, por ejemplo, al decir «mirarse el ombligo» como metáfora de una reflexión sobre un  «sí-mismo», literalmente estamos diciendo “mirar la huella del otro en mí”.

El cuerpo es la línea de partición, de reparto, de com-partición, de comparecencia, de ofrecimiento. Cuerpo a cuerpo, palmo a palmo, borde a borde.

La tradición metafísica occidental ha intentado siempre conjurar este carácter fronterizo del cuerpo que lo vuelve cuerpo-extraño. Los griegos extrajeron el sentido del cuerpo (del mundo de los cuerpos) y lo colocaron en la Idea (en el mundo de las ideas). La Idea es pura exterioridad, sentido de una presencia sin cuerpo. Luego, en la «encarnación» el espíritu (que es pura interioridad) se hace cuerpo, pero en la misma operación, el cuerpo se des-corporaliza, se vuelve un significante vacío, cuerpo-cadáver (pura exterioridad). El cuerpo desaparece: deja de ser cuerpo para ser pura exterioridad o pura interioridad, perdiendo el «entre» que constituye, sin embargo, toda su realidad.

La apuesta filosófica de Jean-Luc Nancy no toma al cuerpo como “objeto” de reflexión sino, más bien, plantea la posibilidad de un pensamiento del cuerpo, es decir, de un pensamiento que tenga al cuerpo como objeto pero también como lugar de procedencia.